Mi?rcoles, 16 de enero de 2008
Publicado por macmanzana @ 11:50
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No voy a entregar el fuerte a SantaAnna. Desde luego que no. He recomendado a mis hombres que guarden una ?ltima bala para eludir el cautiverio a manos de los mejicanos. Todos sabemos lo que nos espera all?: la muerte en el desierto puede ser muy lenta y muy dolorosa, puedes suplicar que te atraviesen con un lanza. Y ?se es el triste final que nos espera. Abandonados de los que cre?amos nuestros, olvidados por los tejanos a los que cre?amos representar y defender, dejados a nuestra suerte sin esperanza alguna de supervivencia, sin que nadie se haya preocupado, al menos, de darnos un pisot?n, como se hace con la mosca atontada por el insecticida, para evitarle m?s sufrimiento. En nuestro caso la misericordia de nuestros amigos y la de nuestros enemigos, toda junta, no ser? suficiente ni para que nuestras familias puedan recibir un ata?d con algo dentro. Condenados a quedar rotos y esparcidos en esta tierra siempre, condenados a regar los campos con nuestra bendita sangre. Es as? que como espectros aqu? permaneceremos siempre, para cuidar a los nuestros y defender nuestra misi?n. Vamos a morir, pero seguiremos vivos en este pinche fuerte del demonio.