Mi?rcoles, 16 de enero de 2008
Publicado por macmanzana @ 11:53
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??En el patio de armas?
?En el mismo patio de armas, el grande.
??C?mo ha podido ocurrir?
?Nadie lo sabe y ninguno nos lo explicamos.
?Pero, Cliff, esto no hab?a sucedido nunca.
?No, Paul, no hab?a sucedido nunca. Afortunadamente no hab?a sucedido nunca. No hay tantos cabrones con ganas de joderle la vida a los dem?s.
?Lo que no me explico es por qu? lo ha hecho justamente en El ?lamo.
?Es un cabr?n, Paul, ya te digo. Nadie que no sea un cabr?n har?a una cosa as?. Ha manchado este sitio para siempre. Ya no querr?n venir los padres con sus hijos.
?Pero tal vez se compense con la llegada de morbosos, Cliff.
?Este t?o era un hijo puta, Paul. Lo que ha hecho no tiene nombre. Una cosa as? en El ?lamo ?y en mitad del patio de armas! Si es que no me lo explico.
?A lo mejor ha querido dejarnos un mensaje.
?Un mensaje, una porra. Nos lo hubiera mandado al m?vil. No me jodas, Paul. No justifiques lo injustificable.
?No lo estoy justificando, intento encontrar una explicaci?n a un hecho b?rbaro.
?A ver si a todos los colgados les da por hacer algo as?... No vendr?a mal, que se quiten del medio..., pero que lo hagan en su casa, en su casa, Paul, que para eso la tienen.
??No te parece extra?o que nadie se diera cuenta de lo que estaba pasando, Cliff?
?Claro que me parece extra?o, Paul.
?Reconstruyamos la escena, Cliff. Un tipo sale de su coche vestido con el uniforme del S?ptimo, no el de los fusileros de Tucson, no: el del S?ptimo, cuando todo el mundo sabe que el S?ptimo no vino nunca a rescatar a los sitiados en 1836.
??Qu? tiene eso que ver con el a?o 2007?
?Tal vez mucho, Cliff. El tipo no es alguien sin m?s. Es Marcus Thorndike, profesor de literatura inglesa de la Universidad de Columbia y reciente acusado de la muerte de la Se?orita en Denver (Colorado).
?Esto confirma que la mat?.
?Esto no confirma nada. Nada pudo probarse de su implicaci?n en la muerte de ella. Ha sido reconocido como suicidio: Ella se tir? por su balc?n del piso veintiocho.
?Bien, contin?a con la reconstrucci?n, Paul.
?Saca de su ranchera varios palos de madera y listones de aluminio. Durante m?s de dos horas monta un entarimado en mitad del patio de armas, sin ser advertido por nadie.
?Bueno, en realidad todos los visitantes de ese d?a lo vieron y tambi?n algunos trabajadores, pero todos pensaron que ?l era tambi?n un trabajador m?s.
?Es muy curioso, Cliff. El tipo monta su cadalso, saca una cuerda, se rodea con ella el cuello y ?l mismo abre la trampilla y se cuelga. ?C?mo ha podido pasar esto, Cliff? Un tipo se ahorca delante de doscientas personas y nadie lo advierte. Es lo que te dec?a: su acci?n es una llamada a la reflexi?n sobre un mundo apisonadora que nos aplasta como hormigas sin haber reparado siquiera en nuestra existencia.
?Paul, pero el asunto es m?s fuerte a?n. No te olvides que ha estado colgado ah? durante tres d?as. Si no llega a ser por el olor, nadie hubiera reparado en ?l. Sigo sin pod?rmelo explicar, Paul.
?Bueno, cuando lo autoricen habr? que desmontar el cadalso, Cliff.
?Este trabajo me viene cada vez m?s largo, Paul. No comprendo a la gente ni al mundo. No s? qu? co?o hago yo desmontando una horca en mitad de El ?lamo. Entr? en la polic?a para ayudar a la gente, Paul, no para desmontar sus cadalsos.