Domingo, 25 de diciembre de 2016
Publicado por macmanzana @ 21:26  | la empalizada
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El fantasma del sargento mayor Albee se pasea por la empalizada. Renegando. Quejándose. “Esta puñetera barriga…” “Es lo jodido de morir con la barriga hinchada. Ahora se me ha quedado así para la eternidad”. El sargento mayor sigue vigilando la autopista, la Route Santanna, como él la llama. “Cualquier día llegará una caravana de coches mejicanos… Es que no hay ya nadie dispuesto a pelear en en este puñetero fuerte?” “Dónde está ese capitancillo de Macmanzana?” “La empalizada no se puede quedar sin vigilancia”.

El sargento mayor ya no es lo que era. Se ha quedado en un espectro transparente. En un recuerdo en la placa de la entrada a las oficinas de El Álamo.

Hoy hace diez años que el sargento mayor Albee murió. Fue en una mañana de un día como el de hoy. Hace diez años. Murió en los brazos de la mujer de su vida. Hace ya diez años. Se fue sin hacer ruido. Diez años. Yo estaba escribiendo por aquellos tiempos una serie de posts sobre la muerte que llamé La muerte de Fred. Hace diez años. Los escribía para el sargento mayor. Para que se le quitara esa tontería que le había entrado. Diez años ya. Decía que estaba muy malo. Que se moría. Hace diez años. El día doce d diciembre había estado con él por última vez. Y le escribí un post frivolizando sobre la muerte. Para que se le pasara la preocupación. Dos días después el también escribió un post contanto nuestra conversación. Hace diez años. Yo me creía muy listo. Quería quitarle de la cabeza esa tontería de que se moría. Estuvimos en El tren, en la plaza de Félix Sáenz. Nos sentamos en la segunda mesa de la derecha. Lo recuerdo cada vez que vuelvo a entrar. Hablamos de la vida. Y de la muerte. El sargento mayor acababa de salir del hospital. De pasar unos días ingresado. Le habían hecho unas pruebas. Sin resultado todavía. “Es la ansiedad, José Aurelio. No te pasa nada”. Pero sí le pasaba. Un cáncer se lo estaba comiendo por dentro. Dimos un paseo hasta el Corte inglés. Él había quedado allí con la mujer de su vida.

Luego todo fue muy rápido. Yo iba cada día a mi consulta y pasaba cerca de su casa. Y cada día lloraba. Así más de tres meses. Lloraba a la ida. Y lloraba a la vuelta. Hace ya diez años. Nunca he llorado tanto por alguien. Así hasta que un día acepté que el agujero que había quedado en mi pecho ya no se llenaría nunca. Hace diez años ya. Que se dice pronto. Diez años.

La muerte del sargento mayor me pilló escribiendo de la muerte. Y eso he seguido haciendo estos diez años. Sigo escribiendo historias de muertos y de muertes. No he sentido aun la necesidad de escribir de otra cosa. Son diez años.

Y él sigue patrullando. En la empalizada. Como a él le gustaba. Todavía recuerdo cuando fundamos este blog. Una tarde en que él y yo tomamos un café. En Lepanto. En calle Larios. Es la única vez en mi vida en que me he sentado en ese sitio. Cuando nos levantamos de la mesa ya estaba decidido que tendríamos un blog literario. Se hizo para que el sargento mayor publicara sus relatos. Y él dijo, mientras andábamos por mitad de la calzada de calle Larios: “se tiene que llamar defensores del álamo punto com”. Y al día siguiente el blog empezó sus publicaciones.

Muchos amigos suyos vinisteis al Álamo tras el sargento mayor. Albee. Hace diez años ya. Albee fue el nombre que él mismo escogió.

Albee se quedó esperando al séptimo de caballería. Que nunca apareció. Esos cabrones nos dejaron solos ante tanto mejicano. Mierda de séptimo y sus putos uniformes limpios. Cuando él murió, yo seguí esperando. Y en estos diez años tampoco han venido. No sé cuánto tiempo podremos resistir en esta humilde fortaleza. Hace diez años. Pero mientras haya medio metro cuadrado de empalizada, en pie sobre ella estará este capitán con un fusil en la mano, aunque ya no me quedan balas que cargarle.

Sargento mayor!! En formación de revista en dos minutos. Han pensado usted y todos su perezosos soldados que la navidad es excusa suficiente para abandonar el servicio? Y no me venga con que está muerto!! Todos lo estamos!! O acaso cree que hay esperanza para alguno de nosotros? Cuando esos hijos de satanás vengan a por nosotros que nos encuentren de pie!! Beba otro trago de sangrita y diga conmigo: Viva Texas libre!!!


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