Domingo, 10 de diciembre de 2006
Publicado por macfusion @ 10:49
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El vestido largo dibuja el contorno de su cuerpo. El pelo llovido sobre los hombros. Lleva puestos los zapatos de tac?n, pero no lleva medias y tampoco ropa interior. No se ha abrochado los botones del escote y su pierna izquierda, que se apoya en el segundo escal?n, asoma por la amplia abertura del vestido que deja al descubierto la blancura del muslo y el vello del pubis. Su mirada se fija en un punto lejano e inconcreto mientras fuma un cigarrillo y expele el humo lentamente.

Una verja rodea la soledad de la casa de cuatro ventanas en la fachada principal. Dos, en la planta superior, con las cortinas echadas. En la planta baja, la de la izquierda, sin cortinas, permite ver un decorado cotidiano y dom?stico: la mesa puesta -dos platos y los cubiertos-, dos sillas y un cuadro colgado en la pared. La ventana de la derecha tiene las persianas bajas. En ese cuarto, ?l a?n permanece acostado. Y ella, en el umbral de la puerta, bajo la luz c?lida e intensa del mediod?a, ofrece su cuerpo al horizonte antes de regresar a una oscuridad que no le pertenece.
Comentarios
Publicado por ANA
Domingo, 10 de diciembre de 2006 | 17:15
:-)...Precioso Pepa,los anteriores,ya los conocia y me encant? volver a releerlos..este me hizo volar junto a la protagonista y sus pensamientos...
Brindo por la oscuridad que a veces hacemos nuestra,a?n no perteneciendonos...
Un abrazo enorme...